miércoles, 3 de diciembre de 2008

Es probable que sea yo. Muy probable. Seguro lo sabés o por lo menos lo intuís. Y eso está bien. Los dos sabemos que está bien: son evidentes señales, demasiadas coincidencias, incontables miradas, mariposas en la panza. Lo que no coincide es el tiempo; mi tiempo. Es difícil de explicar, y entonces no lo explicás. Pero vos estás, yo estoy, tengo todo lo que necesitás, pero no así, no de esta forma. Es un ciclo incomprensible donde el final es el principio, donde el ahora es el después, donde mi beso es más allá, donde mi amor es tu esperanza de que siga teniendo todo lo que necesitás y de la forma exacta.
Es probable que seas vos. Muy probable. Seguro lo sé o por lo menos lo intuyo. Y eso está bien. Los dos sabemos que está bien: son evidentes señales, demasiadas coincidencias, incontables miradas, mariposas en la panza. Lo que no coincide es el tiempo; tu tiempo. Es difícil de explicar, y entonces no lo explico. Pero yo estoy, vos estas, tenes todo lo que necesito, pero no así, no de esta forma. Es un ciclo incomprensible donde el final es el principio, donde el ahora es el después, donde tu beso es más allá, donde tu amor es mi esperanza de que sigas teniendo todo lo que necesito y de la forma exacta.