Aunque ya no me duelas, a veces busco tu nombre en mi chistera, porque aun no vino el olvido para llevarse el ultimo de tus abrigos. Cuesta confersarte, que aun le tengo miedo a tenerte delante y en cuanto me descuido, me atropella algun recuerdo en el pasillo, no puedo negarte que te quise sin querer y más que a nadie.