lunes, 13 de julio de 2009
Ya no veo tu cara al otro lado de la almohada. Ni siquiera me la imagino. Me muerdo las palabras para no explicar este huracán que me ha atropellado, de repente, en silencio. Me abandoné del todo, entre sueños de una carretera secundaria. Y eché sal a mis heridas cubriendo toda la piel de escamas que me dejaste. Ya no encuentras lunares. Ya no cuentas lunares. Tan sólo quedan restos de un naufragio que me dice que una vez fuiste mi estrella polar.Me robaron la lluvia y el mes de abril. Me robaron el brillo de los ojos y la risa contagiosa. Y sólo me queda los rescoldos de mi memoria y las costuras de mi piel donde guardé cada una de tus palabras y cada uno de tus sollozos. De repente los días se envuelven de un material nostálgico. ¿Se puede echar de menos algo que no conoces?. Ya no hay rastro de nosotros... Volveré a levantar un muro a mi alrededor y una reja con espinas entre mis sábanas. Y esperaré que el sol disipe esta niebla que no me deja ver más allá de mi nariz. De las lágrimas que esta noche no dejan de rodar.